Orígenes y psicoanálisis por Pere Notó

Hablar de orígenes y psicoanálisis, como de cualquier otra disciplina, puede significar y referirse a cosas bien distintas. Así, podemos tratar de los orígenes del psicoanálisis, en sentido histórico, como la creación de Sigmund Freud que suele aceptarse entre el año 1895, con la publicación de los Estudios sobre la histeria junto al Dr. Breuer, y el año 1900 con la aparición de la obra fundamental de Freud La interpretación de los sueños, verdadero tratado de Psicología General vista por el primer psicoanalista de la historia. En ella se fundamenta su descubrimiento del Inconsciente dinámico y la formulación de su primera estructura de la mente y de la personalidad formada por el citado Inconsciente, el Preconsciente o subconsciente y el Consciente, el área de menor extensión de la mente, considerada como única hasta entonces tanto por la psicología y demás ciencias como por la filosofía con el nombre de Consciencia. Freud otorga en esa obra y en todo su trabajo posterior una importancia fundamental a los sueños como vía principal para conocer los procesos Inconscientes. Resultando que el psicoanálisis tendrá por objetivo hacer consciente el inconsciente, en la medida de lo posible, de la persona psicoanalizada con otra profesional. En la tarea “imposible” de conocerse a sí mismo de acuerdo con la máxima clásica acuñada por los siete sabios de Grecia en Delfos que, traducida al latín dice: “nosce te ipsum”.

Como bien conocen los editores de esta revista electrónica al dedicar su primer número al tema del Origen/Orígenes, se trata de algo más que una noción meta teórica singular ya que no solo es una palabra polisémica, sino un concepto con distintas acepciones según el campo de estudio al que se refiera. Origen significa aquello de lo cual una cosa procede o inicia, pero igualmente el momento del nacimiento de una cosa o fenómeno, su comienzo en sentido temporal o histórico, y así nos hemos referido en el apartado anterior al origen del psicoanálisis. En matemáticas, origen es el cero en cualquier escala. Vectorialmente, en geometría, es el primer punto. Igualmente utilizamos la expresión denominación de origen para referirnos a un país, región, comarca o localidad que designa un producto originario. Se trata de un derecho de propiedad importantísimo en el caso del vino. Origen, como acabamos de ver, puede referirse a la dimensión espacial pero también, y de forma diferente, al tiempo y su dimensión histórica. En la Historia de la Patrística, Orígenes es el nombre del primer teólogo y Padre de la Iglesia cristiana de la escuela de Alejandría, que vivió en el siglo II de nuestra era, autor de muchas obras entre las que destaca la que lleva por título Principios.(Véase la película de Amenábar Ágora).

Siguiendo con el psicoanálisis podríamos tratar de dilucidar el origen de algunos de sus conceptos fundamentales en la obra genial de Sigmund Freud, como lo son los de la segunda tópica: el Ello, el Yo y el Superyó, el complejo de Edipo y la sexualidad infantil, las pulsiones y la motivación inconsciente, sin olvidar sus descubrimientos fundamentales tales como los fenómenos de la Transferencia y la resistencia, entre otros mecanismos de defensa. Sus contribuciones a la técnica del psicoanálisis con la asociación libre del analizado y la atención flotante del psicoanalista, etc.

Podríamos, también, explorar los orígenes de posteriores teorías psicoanalíticas desarrolladas por mujeres y hombres, después de Freud, que han dado lugar a distintas escuelas como: la escuela del Yo, las escuelas y autores de las relaciones de objeto, la escuela del self, las revisiones y retornos a Freud como los de las escuelas lacanianas, el psicoanálisis interpersonal y existencial, la psicología de la identidad y del desarrollo humano, y finalmente las corrientes actuales como la dominante y principal de la IPA (International Psychoanalytical Association), conocida como ortodoxa, así como las minoritarias pero pujantes como las teorías relacionales del psicoanálisis, las teorías psicoanalíticas vinculares y las teorías del apego a partir de Bowlby, junto a las teorías postkleinianas, a partir de Melanie Klein, y las neobionianas a partir de Wilfred Bion.

Otras perspectivas posibles son interesarse por el origen de la vida mental y de las relaciones humanas que permiten la mentalización, la comunicación simbólica y sus interdependencias sociales y de socialización. Es decir, con un auténtico modelo pluridisciplinar e interdisciplinar con la filosofía, la lingüística, el arte, la psicología social, la antropología, la socio-logía, las ciencias políticas, sin olvidar la psicología evolutiva del desarrollo humano. Podemos a la par enraizar la Personalidad en sus bases u orígenes bio-lógicos, especialmente del cerebro con las recientes aportaciones de las neurociencias. Otro dominio poco explorado, por reciente, por parte de Freud o incluso de Piaget, es el estudio de la vida mental intrauterina, hoy en franco e intenso desarrollo gracias a las técnicas ecográficas.

De forma paradójica podríamos hablar de los orígenes del psicoanálisis actual y su relación con las Neurociencias. Eric Kandel, premio Nobel de Medicina y Fisiología del año 2000, reivindica al psicoanálisis por su visión coherente de la Mente al recuperar, junto a otros investigadores, la noción freudiana de Inconsciente, relacionándola con la investigación científica del cerebro humano (véanse en este sentido los trabajos divulgativos de Eduard Punset).  De tal forma que los modelos de Personalidad  y  Self  del psicoanálisis han re-cibido desde entonces un apoyo experimental: al Yo le corresponden casi exactamente las funciones que la neurociencia concede a los lóbulos pre-frontales del cerebro humano. Los Modelos de la Mente del Psicoanálisis han revalidado su vigencia científica y su potencia intelectual frente a multitud de críticas desconsideradas, cuando no mal informadas, que todavía subsisten y proliferan. Con todo, debemos ser prudentes ante estas manifestaciones de aproximación mutua para evitar los excesos del reduccionismo científico, y no olvidar y tener muy en cuenta las dimensiones relacionales y psicosociales de la Personalidad. Los Nosotros del Yo, para no olvidar que el Self y la personalidad son nociones biopsicosociales que no admiten redu-cciones a su complejidad.

Entendemos por Self “el conjunto de sentimientos de coherencia, unidad y continuidad de cada individuo, cons-truidos por la continuada interacción entre el sujeto y su medio ambiente que le rodea”. (Coderch, 2006, p.215). Es evidente de esta definición de Self su íntima relación con la noción de identidad personal desde  la perspectiva relacional de la Psicología Social. Así, podemos afirmar que tanto la identidad personal como el Self tienen una estrecha relación con el concepto de Personalidad de la que son prácticamente sinónimos.

Todos estos comentarios sobre el Psicoanálisis pueden servir para reflexionar sobre el otro término del título Orígenes, y de su relación con los cambios e innovaciones. Así, Origen puede referirse a nacimiento y de igual modo cualquier novedosa transformación un renacimiento, en este caso de la disciplina del Psicoanálisis de la que se cumplen más de ciento quince años de su aparición en la cultura occidental. Estas consideraciones vienen a destruir un mito sobre el Psicoanálisis como disciplina anticuada que no ha evolucionado ni se ha modificado desde su fundación. Cualquier observador  imparcial puede advertir que el psicoanálisis actual dista muchísimo de la práctica clínica de los tiempos de su fundador. Si se miran las referencias a la práctica clínica del psicoanálisis en las películas de Woody Allen, que relatan la época actual, con la recentísima película Un método peligroso, de David Cronenberg, donde vemos ejercer a un joven Carl Jung la técnica de Freud, no puede resistirse la comparación. Del llamado Psicoanálisis clásico de aquellos tiempos en la técnica terapéutica ya no queda casi nada, incluido el uso del diván, mueble fetiche en las representaciones gráficas de la relación psicoanalítica.

La historia del psicoanálisis, como la Historia con mayúsculas, es un continuo origen y terminación, para seguir con un nuevo nacimiento que a su vez finalizará. Pensar que una actividad humana no registra cambios y nuevos orígenes es desconocer la historia, la vida y negar la muerte. No estamos atrapados en el tiempo, ni dependemos de un único Origen metafísico y trascendente. Existe la evidencia de los nuevos nacimientos. No podemos negar la evidencia de la evolución permaneciendo fijados en el dilema filosófico presocrático entre continuidad y cambio. Seria aferrados a un Dogma rígido e inmodificable que como se ha visto genera destrucción y pensamiento único.

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Bibliografía

Coderch, J. & Notó, P. & Panyella, M. (2000), “Pensamiento Postmoderno: teoria del caos, autoorganización, y Teoria Relacional del Psicoanálisis”. INTERSUBJETIVO Nº1, Vol 2, ps. 55-84. QUIPU, Madrid.

Coderch, J (2006) Pluralidad y Diálogo en Psicoanálisis. Herder. Barcelona

Coderch, J (2010) La práctica de la psicoterapia relacional. Ágora Relacional. Madrid.

Fonagy et al. (2004) Affect Regulation, Mentalization and the desenvolupement of the Self. Karnac. Londres.

Recasens, JMa & Notó, P (2011), “Apuntes para la historia de la psicoterapia de grupo psicoanalítica en Catalunya desde la fundación de la primera sociedad psicoanalítica en la península Iberica. Nuestra visión a partir del propio trabajo con grupos en las organizaciones”. Teoría y Práctica Grupoanalítica, Vol 1. Nº1. Barcelona.

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