Lo bello del momento lo bestia de la historia por Miguel González Compeán

Somos galaxias bailando, partículas colisionando, cuerdas vibrando y estrellas brillando, somos azar y organización, entropía y orden, somos la muerte de una Supernova y el nacimiento del Universo, somos destino y libertad, dos cuerpos antagónicos, nos buscamos y jugamos a crear gravedad, nuestras órbitas cruzamos, las atmósferas se tocan, aire, chispa, creamos vida.
Me hablaron ayer, internaron a mi tío Jorge, Pau a Marta, recostados en posición fetal, Vaya suerte, seis meses tosiendo pelusas, y nadie se lo ha podido parar, Pau y Marta desnudos, bajo una manta y sudor, Mañana iré a verlo, no va a durar; el ruido en la calle aumentaba poco a poco y ya traspasaba las paredes, ya no era el bullicio habitual del centro, eran miles de gargantas acompañadas en el fondo por el ruido de las sirenas de las fuerzas policiales.
Sería la última manifestación del año, y la más convocada, el Ayuntamiento blindó la ciudad desde la noche anterior, camiones, guardias urbanos, fuerzas especiales, vallas, ya volaban dos helicópteros de la policía y uno más de los medios de comunicación. Le susurraba raciones Paulezaurtas acompañadas en el fondo por el ruido de las sirenas de las fuerzas policiales; en cuestión de horas se habían reunido cientos de miles de manifestantes, la fuerza de sus gargantas ignoraba las paredes de los edificios; todos los convocantes acordaron manifestarse de manera pacífica, en las calles se respiraba paz, una paz sobrecargada, una paz emotiva, olía a guerra, su gemela.

Marta acercó sus labios a la oreja de Pau, con su mano cerró sus ojos y siguió hablándole en la intimidad que había entre sus labios y el conducto auditivo, finas vibraciones, ondas que se creaban más ondas en Pau, quien sonrió y relajó todo su cuerpo; comenzó a escuchar como le había enseñado el tío Jorge: cerraba los ojos y permitía que su cuerpo se relajara, al punto de sentir cada vibración en el aire, escuchaba una lengua que no tenía traducción, escuchaba con la piel, con los músculos; las palabras de Marta llegaban, letra a letra, hasta los pies de Pau, y todo su cuerpo la escuchaba, Es el lenguaje de la naturaleza Pau, le decía el tío Jorge, esas manías paganas, y ahora los cinco meses tosiendo pelusas, le llevaron al hospital psiquiátrico el día anterior, Siente las vibraciones Pau, Marta, bajo el sudor, bajo la manta, en la habitación, en la Avenida, en la manifestación.
La marcha llegó al final, paró, y en minutos comenzaron a colapsar las calles aledañas, ahora el flujo tenía que redistribuirse, desde los helicópteros se veía una enorme arteria ramificándose en muchas más; las primeras vallas tuvieron que retroceder, y la entropía creadora comenzó a perderse en forma de calor: los roces aumentaban, con ellos las voces, las gargantas, los puños, los jaloneos; Somos todo Pau, Marta suspirando y su mano derecha rozando la piel de Pau, pasándola por toda su extensión, Somos energía, somos luz, planetas, la piel de Pau y cada una de sus células comenzaban a vibrar al ritmo de la piel de Marta, Pau-azar y Marta-magnetismo acercándose a la unidad, Somos mares y el cosmos, somos tiempo y espacio.

Las nuevas arterias no resistieron la energía del flujo y se escuchó la primera explosión, de inmediato las vallas aledañas, como cáncer, comenzaron a reventar, empezaron las detenciones y los gases lacrimógenos, los helicópteros documentaban cómo la columna vertebral colapsaba, vértebra a vértebra, bloque a bloque; hubo más explosiones y en ciertos puntos las fuerzas era tan antagonistas que creaban caos y muerte, ya entraban las fuerzas especiales, Soy guerra y eres paz, somos equilibrio, somos hidrógeno, helio, carbono, Marta sobre Pau, sus fuerzas colisionando y creando una atmósfera entre la manta y el sudor que los cobijaba, Somos entropía, somos energía, organización, somos materia y energía, somos sistemas y flujos, Marta le susurraba a una distancia inexistente, nacía una atmósfera de entre los dos cuerpos que no se distinguían, donde terminaba Pau comenzaba Marta y viceversa, la atmósfera crecía, envolvía ahora el sudor, ahora la manta, la cama, la habitación, salía de ella y se ensanchaba, afuera la Avenida era caos, fuego, gas, luces de sirena, estallidos y gritos, la loba devoraba a sus lobeznos, Escucha el tiempo, siente mi voz, somos mares y vientos, somos colisión, desorganización, vibraciones, somos unidad; la atmósfera ya envolvía todo el campo de batalla, donde camiones del ejército subyugaban las últimas muestras de energía del flujo, la máquina se alimentaba de sus restos y se reproducía una vez más, la coerción volvía a unir al sistema y el azar volvía a ser orden; Somos Uno Pau; Dos universos, la calle y la habitación, la coerción y la libertad, lo bello del momento, lo bestia de la historia.
Sonó el teléfono y la contestadora se activó: Pau, Jorge se ha escapado del hospital, repórtate cuando puedas.

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